Al Fresco, nuevos platos de temporada


Alrededor de una docena de platos han entrado recientemente a la carta de temporada del restaurante Al Fresco. La mayoría de ellos en el renglón de platos fuertes, carnes y pescados.

Sin embargo, es justo antes de comenzar con los platos recordar la buena reputación del restaurante por sus sangrías. Esta que encabeza el post es La Birra, una sangría que intimida al llegar a la mesa por su cerveza Corona servida boca abajo y cual suero, vemos cómo sus burbujas se precipitan al fondo, señal inequívoca de que la copa se mantendrá casi llena por largo rato. La cerveza aligera el dulzor acostumbrado de las tradicionales sangrías, sin embargo una modesta porción de frutos del bosque en conserva aporta jugosidad y el deseo de pescar morder estas frutitas.

En su coqueto spot de la Roberto Pastoriza #5, Al Fresco inicia su carta con variadas y amplias opciones de platillos para compartir. Cada vez más la sección inaugural de las cartas de los restaurantes siguen siendo las más amplias y renovadas por la popular tendencia de pedir platos para picar y compartir, que de disfrutar de una comida formal.

De las nuevas entradas probamos los “Tacos de Ossobuco” y “croquetas de bacalo”. El trío de tacos impacta al llegar a la mesa, primero por su olor y luego por su colorido.

La cebolla marinada en agrio, impacta de manera contundente al paladar para darle paso rápidamente a la suavidad del ragú (o guiso) de ossobuco, que contrasta con las crujientes hojuelas de los tacos. La cama de guacamole aporta al plato una textura cremosa, mas que sabor.

Las croquetas, un quinteto suave y cremoso y ligeramente tostado en su exterior. El bacalao es discreto en sabor, preferiría mas presencia del pescado.  Sin embargo, así como está es una apuesta segura para paladares poco arriesgados. La salsa tártara que le acompaña, un clásico que no falla.

De los platos fuertes

Arroz Thai con churrasco glaseado. Mezcla de sabores dulzones y amargo de la salsa china, el imponente sabor del puerro, junto al característico sabor terroso del ajonjolí que tanto nos evoca a la comida oriental. El toque jugoso y crocante de los pimientos y un aroma un juguetón a jengibre.

El churrasco bien cocido pero jugoso y aun tierno.

Es un plato que te hace perder el sentido del orden, la calma y la estética. Te la pasas saltando de un sabor a otro, de una textura y un aroma a otra.

El grado más elevado de este plato es cuando llega el momento de cortar el huevo por mitad….la untuosidad que aporta la yema blandita del huevo frito, realza los sabores antes descritos, mientras que la clara aporta a la diversidad de textura que nos regala este plato.

Otro de de los principales que probamos fueron los pennes con Prosciutto, Burrata, lascas de parmesano y rúcula en salsa de vodka.El plato tiene muy buenas intenciones y un buen sabor pero la rúcula, el jamón y los quesos no llegan a ponerse de acuerdo para hacer un aporte donde cada uno alcance el equilibrio en sabores y texturas. Tal vez el Prosciutto en una versión tostada y crujiente aportaría un punto más elevado de sal y lograría una experiencia más “envolvente” al involucrar la parte auditiva que también ser vería complementada con las hojas de rúcula.

La Burrata por igual no se integra, más bien se vuelve un plato que se segmenta ofreciendo bocados diferentes en cuanto a sabores y sensaciones.

La carta de postres, aunque no tiene novedades, no podíamos dejar de echarle el ojo. Está conformada por seis opciones, de las cuales solo dos no incluyen helado, y una de ellas fueron los churros acompañados de dos pequeñas raciones de dulce de leche y Nutella. Son servidos a modo de dip para sumergir los churros en ellas según la preferencia.

Me encantaron, tostados y crujientes por fuera, suaves y esponjosos por dentro. La tersura y la humedad interna nos habla de un dulce simple bien manejado para recordarnos a aquellos churros que nuestras madres o abuelas hacían en casa para complacernos.

Siempre agradezco con el corazón un simple pero bien hecho churro. !Ah!, recomiendo comerlo sin los dips, tienen suficiente azúcar y canela y los dips disfrazan el sabor básico y lo vuelve mas dulce de lo apetecible.

Mi esposo pidió su acostumbrado Brownie a la mode. Un postre clásico ya en nuestros restaurantes y que fue servido correctamente. Una bola de helado de vainilla, firme pero que le cuesta no deshacerse con el calorsito del Brownie.

Buena porción, adecuado para compartir. Me gustaría tropezarme más a menudo con algunas nueces y encontrarme con una superficie más crujiente y a la vez más untuosidad en su interior, sin embargo estoy segura de que los amantes de este postre llenarán con este sus expectativas.

Felicitamos a Mabel y sus esfuerzos por darle cabida en su carta a la novedad y por mantener ese sello de sabores que permanecen en el recuerdo de nuestro paladar.

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