Villa Serena, turismo de curación, transformación y Raw Food


Foto cortesía de godominicanrepublic.com

El 2018 arrancó para nuestra familia de forma muy activa. Plato Grande, nuestro emprendimiento familiar nos ha dejado con pocos momentos para relajarnos. Como un alivio del cielo, alguien a quien admiro mucho me invita a conocer su hotel boutique especializado en retiros de salud, en Las Galeras, Samaná.

Un poco largo el viaje pensé, pero al leer el programa del retiro de sanidad que tendría la oportunidad de experimentar, bajé más rápido de lo usual mi pequeña y práctica maleta para viajes cortos.

El retiro consistiría en una estadía de cuatro días y sus noches. Un programa de renovación donde el sueño, el descanso profundo y un plan de comidas al estilo crudi-vegano, o Raw Food, prometen ser una travesía de sanidad y transformación personal.

Tocineta de coco, pesto de espinaca y galletas Raw Food

Como persona súper planificada, elaboro toda la estrategia familiar, y así el sábado a las 10:00 am, el batallón compuesto por, Marcos, Milena, Mami, Moi y yo, (así solemos llamarnos mi esposo y yo), se encontraba pasando el primer peaje de la Autovía del Este. Aunque el paisaje de esta autovía me parece realmente exuberante, la lluvia que al inicio de viaje golpeaba fuerte sobre el cristal del vehículo, y la ansiedad de los niños por llegar no me permitían disfrutarlo.

Cruzamos entonces el Salto de Socoa, balneario en el que les invito hacer una parada. El cielo se despejaba por momentos y el contrastante cambio entre pronunciadas y empinadas curvas, valles arroceros y las aguas del océano Atlántico que bordean la provincia de Samaná nos fueron desintoxicando del ruido visual de la ciudad.

El pueblo de Samaná no tendrá muchos encantos que enumerar, pero los que tiene le hacen un destino muy peculiar. Su vista a la bahía desde el Malecón, la foto obligatoria en sus casitas de colores, “La churcha” con sus paredes de zinc, los panes D’ Mi vieja pan, que te hablan de costumbres y culinarias muy distintas a las que podemos encontrar en otra región.

Otro punto que todo dominicano que se considere aficionado a la gastronomía no debería dejar de visitar es la playa Anadel, playa inmortalizada por Julio Vega Batlle en la única novela gastronómica dominicana que lleva el mismo nombre de este balneario.

Anadel es la playa preferida por los samanenses para pasar un día relajado frente al mar. Como habría de esperarse, es ideal para hacer camping y disfrutar de un banquete frente al mar.

Una vez en este punto, ya solo 28 kilómetros nos separaban de Las Galeras. Por momentos nos sentimos como parte de un safari de los que solemos ver en National Geographics, sobre todo, cuando al preguntar a un lugareño si íbamos por buen camino nos dijo:

-Sigan derecho por esta carretera hasta el final de la carretera, de la península,…. y de la isla.

Fue muy emocionante ver la playa cómo se abría ante nuestros ojos mientras que en el celular, el geolocalizador casi se metía en el agua. ¡Habíamos llegado al final de la isla!

Me encantó este mapa de Las Galeras colgado en la recepción del hotel.

En los últimos años Las Galeras ha sido un destino popular para mochileros y viajeros en general debido a lo remota de sus playas, la posibilidad de acampar y hacer senderismo. No se puede dejar de mencionar, además, la temporada de ballenas jorobadas muy activa desde enero hasta mediados de abril.

Creo que es redundante decir que el trayecto para llegar a Villa Serena es emocionante y hasta un poco agotador, pero como verán, un tesoro a encontrar que no pudo tener un nombre más atinado. Creo que algo que nunca olvidaré de Villa Serena fue ese primer contacto.

Mi familia buscaba lugar donde aparcar, por lo que me tocó a mi vivir el inolvidables momento del primer encuentro. El silencio y la quietud te acompañan hasta las puertas, siempre abiertas, de una acogedora fachada victoriana que te hacen sentir que has llegado a visitar a tu tía.

Villa Serena, fachada

Recuerdo que caminé con cautela, como cuando aun están todos durmiendo y no quieres interrumpir ese silencio que invita al descanso.

Me detuve. De fondo, el paisaje de la playa y una pequeña isla justo en el centro parecían un inmenso lienzo colgado allí para darme la bienvenida. Una brisa fresca con olor a mar movió mi pelo con sutileza. Respiré, y el tiempo de nuevo echó a andar.

El espacio abierto es exuberante. Con unos cuantos pasos que des verás la piscina y el restaurante enclavados en medio de un gran jardín cubierto de verde grama, arbustos florecidos y altos cocoteros.

No es usual pensar en un entorno virgen, con islas, montañas, arrecifes, farallones y arcoíris cada día, cuando hablamos de hoteles.

Luego supe que sus creadores nunca han pensado en Villa Serena como tal. Para ellos, es un centro de retiro de sanidad física e interior. Un lugar que procura el descanso pero que a la vez motiva a la aventura y la exploración del maravilloso entorno donde está guardado.

Villa Serena, Las Galeras

Situada en bahía Rincón, Villa Serena está rodeada de extraordinarias playas. El hotel tiene su propia playa donde es posible disfrutar de un rico baño, nadar o practicar Kayak, y hasta llegar, en pocos minutos, a la islita que nos da la bienvenida al llegar al hotel. Sin embargo lo que más me gustó es que queda muy cerca de grandes playas como Las Galeras, La Playita o Playa Rincón. A las dos primeras se puede llegar caminando, en bici o a caballo, y a Rincón, una de las 10 playas más lindas del mundo, se puede llegar en bote en apenas 10 minutos.

Mi debilidad son las montañas. Las playas de Las Galeras, y de gran parte de Samaná, tienen en común que es difícil tomar un baño en ellas sin sentir un deseo incontrolable de salir del agua y engancharte tu mochila para hacer hiking, o senderismo, a través de la exuberante naturaleza de sus montañas que bordean la playa. El retiro de sanidad que estaba a punto de comenzar a vivir no pudo estar en un mejor lugar.

Todo en Villa Serena está pensando para abstraernos de la cotidianidad y centrarnos en las maravillas que nos regala la naturaleza. Sus habitaciones son amplias, e incluyen agua caliente, aire acondicionado, Wi-Fi, y una vista espectacular hacia el jardín y el mar. Sin embargo, una vez que has soltado las maletas notas la falta de algo a lo que estamos muy acostumbrados, el televisor. Luego caes en cuenta que tampoco tienes teléfono. Es poco usual además, las velas, los aparatos electrónicos para mosquitos y las recomendaciones de que luego del atardecer mantengas cerradas las puertas del balcón.

Villa Serena, Las Galeras

Desde que cae la noche, y hasta un poco después del amanecer que se asoma detrás de las montañas, las ranas y los grillos compiten con el sonido de las olas. El estilo de vida y filosofía del hotel no solo nos llama a ser más consciente del medio ambiente, sino a convivir en armonía con la fauna y flora propia del lugar, y a ponerle atención a los sonidos y los colores que solo aquí tienes la oportunidad de escuchar.

Esa misma tarde tendría mi primera entrevista con Darko y Ana Glavas. Una pareja de croatas expertos en salud, nutrición y estilo holístico de vida, que habían diseñado un plan de comidas crudiveganas gourmet , ó Raw Food, para nuestros desayunos, almuerzos y cenas por cinco días.

Ellos me guiarían a través de una rutina de relajación sistémica, ejercicios de respiración, clases de yoga, Tai Chi, sesiones de acupuntura y otras actividades a “despertar una mayor consciencia personal y colectiva, desarrollar un nuevo paradigma de vida sostenible en armonía con la naturaleza y basado en la sabiduría tradicional y contemporánea”, según me explicó este simpático par.

Darko y Ana sorprenden por su simpleza al hablar, y a la vez su sabiduría al abordar temas que a veces se suelen polemizar. Para Darko Juric, experto internacional en comida cruda, escritor, consultor culinario y educador sobre el estilo holístico, las enfermedades y dolencias pueden ser superados con cambios en nuestro estilo de vida, lo que comemos y la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno y nuestro cuerpo.

Con más de treinta años trabajando en el campo de la salud y nutrición; su experiencia incluye una gran variedad de modalidades desde acupuntura, tratamiento con plantas medicinales y análisis de células sanguíneas en vivo hasta coaching en nutrición y estilo de vida sostenible.

Con la cena de esa primera noche iniciaría el programa curación y transformación. En el próximo post te contaré en qué consistió el menú de cada día, así como los talleres o workshop en los que Darko y Ana nos enseñaban además cómo podemos seguir comiendo de esta forma en casa.

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Una respuesta a “Villa Serena, turismo de curación, transformación y Raw Food

  1. Pingback: Crudivegana por cuatro días. Un encuentro intenso al estilo Raw Food | Lo que pasa por mi boca·

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