Nuestros recuerdos generalmente vienen acompañados de un estímulo que nos hace evocar, llamar ese pensamiento de una forma súbita, a veces una melodía, un perfume, una imagen, una frase y en mi caso: un sabor, una comida.
Mi relación con la gastronomía viene de formación. Desde pequeña aprendí a darle a la comida su justo lugar en nuestras vidas, he aprendido a respetarla y sobre todo disfrutarla como lo que es: uno de los grandes placeres de la vida.
Desde luego muchos recuerdos infantiles se desarrollan en la cocina de mi abuela, donde en la compañía de mis primos hacíamos del proceso de sacar chocolate del cacao, todo un juego fascinante.
Tantos consejos sabios de mi tía mientras preparábamos croquetas de pollo o un suculento cocido. Tantos paladares conquistados, tantos comensales satisfechos…
Este proyecto surge de la necesidad de compartir sabores, emociones, impresiones. Vivir a plenitud siguiendo el norte de las sensaciones en todo el sentido de la palabra, palabra que define la forma en que percibo el mundo que me rodea.
Good blogging!
y bien que lo logras…